Hace unos días esta pareja celebró su primer aniversario de boda. Aquel 16 de marzo de 2019 no fue un día cualquiera, ni una boda más, se casaban Alejandro y Elena.
Si algo tenían claro es que su boda no iba a ser una boda convencional y así fue, el vestido de Elena era de pantalón, Alejandro no llevaba corbata ni pajarita, no había alianzas… Algo impensable cuando organizas un evento así. 

Los novios se arreglaron junto a los familiares y amigos más allegados, en la misma casa pero sin verse. Ya se notaban los nervios, pero para eso estaba Antonio el padre de la novia para sumar risas y tranquilidad, bueno y unas cervecitas fresquitas que también ayudaron jejejeje. Uno de los momentos más especiales fue cuando Elena vio primera vez su ramo de novia, realizado por Flores Silvestres con flores preservadas en tonos frambuesa y verde agua, a juego con sus zapatos. 

Tanto la ceremonia como la celebración fue en el increíble alcázar del Rey Don Pedro, en dos de sus salones. Todo con una cuidadosa decoración. La ceremonia civil estuvo oficiada por uno de los familiares, por cierto gran amigo mío que con muchísimo cariño y respeto consiguió una ceremonia tierna, especial e inolvidable. Aunque sin duda lo mejor era ver las caras de Alejandro y Elena, ¡cómo se miraban! si es que no pueden ser más perfecto el uno para el otro.

Bueno, y ya para dejar a los invitados boquiabierto llegó el momento de las “alianzas”, Alejandro y Elena decidieron unir sus vidas con dos cuerdas como pulseras unidas por dos mosquetones, dos elementos mucho más significativo en sus vidas que los clásicos anillos.

Seguidamente los invitados disfrutaron de un increíble cóctel en el patio central del parador y un delicioso almuerzo al que llegaron entre bengalas y brindando con una fresquita Coronita. Hasta que llegó la gran fiesta, con la música a cargo del grupo Maleando, un grupo genial lleno de buen rollo y buena música. Cómo era de esperar duró hasta bien entrada la noche, porque si algo tienen estos novios, son amigos con ganas de darlo todo.

Elena y Alejandro no solo consiguieron hacer la boda de sus sueños, sino que fue todo tan perfecto, que los invitados se contagiaron de su naturalidad y felicidad. Ese día fue una verdadera fiesta desde primera hora, lloramos, bailamos, abrazamos, pero sobre todo, reímos. Todo gracias a que hicieron una boda ÚNICA y personalizada para ellos dos y el amor hizo el resto. 

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